AC Milán ganá en su casa


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Al fin, el AC Milán, pudo ganar su primer partido en casa, borrando su mala racha en casa, ojala con esto el Milán se reponga y quede entre las primeras posiciones:

AC Milán VS Napoli
5-2

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Año nuevo, Milan nuevo

El 2008 no podía comenzar de mejor manera para el rossonero: se acabó la sequía local, Ronaldo volvió con un doblete y Pato debutó con un gol.

La llamábamos “la maldición de San Siro”: 8 partidos, 5 empates y 3 derrotas, 4 goles hechos y 7 sufridos, un verdadero desastre. Pero comenzó el 2008 y, con el año nuevo, llegó un nuevo Milan: volvió Ronaldo y anotó un doblete, debutó Pato y se hizo presente en el marcador, también anotaron los “históricos” Kaká y Seedorf y el Milan se despachó con una goleada ante el Nápoli que le permitió anotar en una noche más goles que en los 8 partidos anteriores.

Al final fue 5 a 2: Ronaldo abrió las danzas, Roberto “el Pampa” Sosa igualó, Clarence Seedorf volvió a adelantar al local, Maurizio Domizzi (de penal) empató nuevamente, pero en el complemento Ronaldo, Kaká y Pato le dieron cifras definitivas al marcador. Así, el Milan ahora tiene 21 puntos (con tres partidos menos) y se ubica doceavo, mientras que el Nápoli quedó con 23 en la octava posición.

Fue un partido muy espectacular. El Milan demostró un potencial ofensivo extraordinario, pero en la primera etapa se dejó llevar por el entusiasmo, coqueteó demasiado y olvidó por completo los mandamientos más elementales de la táctica. Así, a pesar de ponerse dos veces en ventaja, se dejó alcanzar en ambos casos, pero por errores defensivos no individuales sino de planteo táctico de todo el equipo.

Los gritos de Ancelotti, en el vestuario, de algo sirvieron, porque en el complemento el Milan reguló el mismo demoledor poder ofensivo con una gestión del trámite mucho más inteligente y cuidadosa, y ahí maduró la goleada que, por cierto, pudo ser aún más holgada.

Sólo el tiempo podrá decir si fue más importante la vuelta de Ronaldo con un doblete o la aparición de este muchacho Pato con un gol y una gran cantidad de jugadas de excelente nivel. En nuestra opinión, lo más importante fue que, con la llegada de esos dos delanteros, Ancelotti pudo volver al 4-3-1-2 con Kaká detrás de dos atacantes puros y Seedorf (quien jugó un partidazo y fue la figura de la cancha) junto a Pirlo en la línea de volantes: claramente eso implica más riesgos defensivos, pero el potencial ofensivo es devastador y el espectáculo increíblemente atractivo.

La crónica: el Milan arrancó a mil por hora y cada llegada tenía olor a gol. El primero fue en compropiedad entre Ronaldo y Pirlo, quien le metió al Fenómeno un pase muy parecido a aquel a Grosso en la semifinal del Mundial ante Alemania. El brasileño controló y remató, la pelota pegó en Iezzo, se elevó y se metió, a pesar de la desesperada tentativa de Cupi de sacarla sobre la línea y la carga de Pato, que no alcanzó a tocarla.

Pero el Nápoli aprovechó muy bien un contraataque, Lavezzi se fue por derecha en velocidad y meitó el centro rasante que el Pampa Sosa, goleador de aquellos, no tuvo más que empujar adentro. Ahí el Milan reaccionó y Pato la tuvo dos veces, pero en ambos casos Iezzo salvó con reflejos bárbaros, pero el segundo rebote le cayó a Seedorf que fuciló con un derechazo violento.

Otra vez, el Milan siguió buscando alocadamente y regaló un contragolpe: Kaladze erró el anticipo, la pelota fue para Lavezzi y el georgiano, en su afán de recuperar, se le puso a la par y lo empujó con el hombro y la cadera. Lavezzi se dejó caer y el referí cobró penal: quizás fue una decisión apresurada, pero de cualquier manera fue el justo castigo por la actitud imprudente del Milan.

Actitud que cambió en el complemento: el local volvió a ponerse arriba con el cabezazo medido de Ronaldo luego del centro perfecto desde la derecha de Seedorf, pero luego se dedicó a controlar el balón y bajar un poco el ritmo, esperando que el Nápoli entregara espacios, obligado por el marcador.

Así fue y llegaron más goles: Kaká recibió de espalda, en posición de diez a unos 5 metros del área, se dio vuelta muy bien y sacudió un derechazo al primer palo, inatajable. Luego, un poco más tarde, un pelotazo de Favalli fue capitalizado por Pato, quien con un control descomunal lo cortó afuera de la jugada al defensor, para luego definir con un derechazo medido sobre la salida del arquero.

Fueron dos pero pudieron ser muchos más. El Nápoli nunca pudo ser peligroso en esa segunda etapa y, en el final, la impotencia acabó con la expulsión de Gárgano y la amonestación de Domizzi, culpables de las típicas faltas de quien se ve desbordado por el rival. Una verdadera lástima, porque el Nápoli había jugado muy bien, con gran corazón, y mereció seguramente el honor de las armas.

El Milán demostró un futbol k solo había hecho en partidos internacionales, tal vez esta encontrando ese juego k tenía en la Liga, pero no hay k celebrar todavía, aún queda la mitad de la Liga por jugar y si el Milán quiere ir a la Champions debe mejorar o podrá quedarse sin torneos internacionales y sin títulos.

Vía ESPNDeportes

-EduardroG91

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